Suelo pélvico y respiración

Suelo pélvico y respiración, ¿qué conexión existe entre ellos?

Tu suelo pélvico y la respiración tienen un vínculo muy estrecho. ¿Sabías que tu manera de respirar influye y mucho en la salud pélvica? 

Mientras hablas, respiras profundamente o incluso cuando toses, tu suelo pélvico se mueve… Por eso, en el post de hoy te explicaremos cómo la respiración puede afectar a tu suelo pélvico y a otros muchos aspectos importantes de tu día a día.

En primer lugar, para poder entender la relación que existe entre el diafragma (principal músculo respiratorio) y el suelo pélvico haremos un breve repaso anatómico.

  • El diafragma es un músculo en forma de paracaídas situado debajo de los pulmones que separa la cavidad torácica de la abdominal. 
  • El suelo pélvico o diafragma pélvico es un conjunto de músculos, fascias y ligamentos que cierran la pelvis en su parte inferior. 
  • Estas dos estructuras delimitan la cavidad abdomino-pélvica y junto al transverso del abdomen y los multífidos forman el famoso corsé anatómico o lo que es lo mismo, el CORE.  

En la respiración fisiológica, aquella que tienen todos los animales, (incluido nosotros mismos en los primeros años de vida), la fase de inhalación (cuando entra aire en los pulmones), se produce gracias a la contracción del diafragma. Este desciende provocando una expansión de las costillas inferiores y un aumento de presión en el abdomen y suelo pélvico al empujar las vísceras abdominales hacia abajo, que se compensa con la presión negativa que se genera en la caja torácica permitiendo la entrada de aire en los pulmones. 

Sin embargo, en la fase de exhalación, el diafragma se relaja y se eleva hacia arriba, haciendo no solo que salga el aire de los pulmones, sino que cree un pequeño ascenso de las vísceras si se produce una activación refleja del suelo pélvico y transverso del abdomen. De ahí que cada vez que os pedimos una contracción perineal cuando empezáis a trabajar los ejercicios de kegel, la sincronicéis con la fase de exhalación, es decir, al soltar el aire. 

En este tipo de respiración, si el tono del abdomen y suelo pélvico es correcto, se producirá un leve estiramiento de los músculos sin provocar ningún tipo de lesión, pero en el caso de que exista debilidad y aumentemos de manera significativa la presión (como sucede al toser, realizar ejercicio donde necesitamos respirar más fuerte), puede que aparezca alguna complicación como la incontinencia urinaria de esfuerzo y/o dificultad para retener los gases.

Pero, ¿qué sucede si respiramos mal?

La respiración paradójica o movimiento paradójico, es aquel en el que el abdomen va hacia adentro cuando la caja torácica se expande durante la inhalación. 

Esta disfunción diafragmática puede suceder por múltiples causas, desde trastornos metabólicos o inflamatorios, traumas o cirugías, tumores mediastínicos, enfermedades neurológicas o simplemente por causas más frecuentes en nuestro día a día como pueden ser los cambios que se producen en nuestro cuerpo debido a las malas posturas que adquirimos y/o situaciones de estrés que puedan afectar nuestro ritmo respiratorio. 

En estos casos donde no existen un patrón correcto respiratorio, es más frecuente encontrarnos una debilidad en la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico al no existir una correcta gestión de las presiones pudiendo ocasionar patologías tan frecuentes como la Incontinencia urinaria de esfuerzo, el dolor lumbopélvico y los prolpasos genitales.

Además es importante saber que una correcta mecánica respiratoria nos ayuda a: 

  • Mejorar el tono del suelo pélvico y transverso del abdomen.
  • Mejorar la postura. 
  • Disminuir el estrés y la ansiedad. 
  • Disminuir el insomnio ayudándonos en la conciliación del sueño.
  • Aumentar el tránsito intestinal.
  • Mejorar el retorno venoso y la circulación linfática.
  • Modular la oxigenación sanguínea y la tensión arterial. 

¿Cómo saber si respiro bien? 

  • En primer lugar, tumbada boca arriba con piernas flexionadas y espalda bien pegada al suelo, cierra los ojos y coloca las manos encima de tu abdomen y siente cómo se mueve este al tomar y soltar aire de manera profunda. 
    • Si al inhalar tu abdomen va hacia fuera, es una respiración fisiológica, pero si por el contrario, va hacia adentro, es muy probable que tengas el patrón respiratorio alterado. 
  • En segundo lugar, siéntate en una silla con los pies bien apoyados en el suelo y la espalda recta, coloca tus manos en el abdomen, cierra los ojos y tose fuerte varias veces seguidas intentando sentir el movimiento de tu abdomen y suelo pélvico.
    • Si al toser tu abdomen va hacia dentro y el SP se contrae hacia arriba, ¡enhorabuena!, seguramente tengas un core competente con una buena activación de la musculatura profunda. Pero si por el contrario, el abdomen va hacia fuera y tu suelo pélvico desciende, es muy probable que estamos ante un caso de incompetencia abdominal y una posible alteración en el patrón respiratorio.

Si intuyes que la relación entre tu suelo pélvico y la respiración puede estar alterada, no dudes en consultar a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para valorar y estudiar tu caso de manera personalizada. 

Seguro que ahora entendáis por qué es tan importante ver el patrón respiratorio de cada paciente antes de empezar a tratar una disfunción del suelo pélvico.

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